viernes, 1 de noviembre de 2013

Ruh'n in Frieden


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Noviembre es una época de transformación. Yo, que vengo de un lugar donde prácticamente existen sólo dos Estaciones del año (verano e invierno), noviembre es el mes en el que realmente te das cuenta que el buen tiempo acabó, y la Navidad y el final del año acechan. Tomabas conciencia en tu época de estudiante que el curso estaba más que empezado.
En todas las culturas éste es un tiempo de cambio, de catársis. Tiempo para preparar el Invierno y aguardar pacientes hasta que vuelva la vida con la Primavera.
Es la época de los difuntos, el Tenorio, Halloween, Tosantos. La época en la que empiezas a comer más dulces y frutos secos de la cuenta, como el oso que se atiborra de comida antes de hibernar.
Recuerdo los aledaños del cementerio de San José, llenos de floristerías y trasiego de personas visitando los nichos de sus difuntos. Me aterraba ese cementerio con esos pasillos tan angostos, nichos altísimos y tumbas tétricas... tan sólo lo visité una vez antes de su demolición.

No se me ocurre una pieza mejor para estos "Tosantos" que este lied que suena ahora de Franz Schubert (1797-1828) titulado Litanei auf das Fest Aller Seelen (Letanía para la fiesta de Todos los santos)  con texto de Johann Georg Jacobi. Interpretado en directo por mis amigos Jorge Enrique García y Sandra Massa, grandes músicos y mejores personas.

Y no se me ocurre otra pieza mejor porque, ahora que vivo en un lugar donde los cementerios son parques donde la gente pasea a todas horas del día, esa idea de paz y sosiego que esta música transmite me transporta a esos viejos cementerios románticos que dejan la puerta abierta a la reflexión y que nos ayudan a comprender cómo vida y muerte son palabras de nuestra vida cotidiana con la que debemos convivir día tras día.

El pacífico cementerio de la iglesia de Gamle Aker, en Oslo.

Sirva esta entrada para recordar a todos aquellos que, aunque ya no están, nos enseñaron a ser mejores. Nosotros no podemos más que intentar, aunque torpemente, continuar con el legado que la madre genética nos otorgó y que junto al permanente recuerdo -tal como pensaban los romanos en su idea de la Eternidad- sirva para mantener a nuestros antepasados en el mundo de los vivos. Tan sólo tenemos que mirarnos al espejo al levantarnos cada mañana para saludarles, porque ellos siguen vivos en nosotros.


Ruhn in Frieden alle Seelen, die vollbracht ein banges Quälen,
die vollendet süßen Traum,
lebenssatt, geboren kaum, aus der Welt hinüberschieden:
Alle Seelen ruhn in Frieden!
Liebevoller Mädchen Seelen, deren Tränen nicht zu zählen,
die ein falscher Freund verließ, und die blinde Welt verstieß:
Alle, die von hinnen schieden, alle Seelen ruhn in Frieden!
Und die nie der Sonne lachten, unterm Mond auf Dornen wachten,
Gott im reinen Himmelslicht einst zu sehn von Angesicht:
Alle, die von hinnen schieden, alle Seelen ruhn in Frieden!
Descansan en paz todas las almas, que realizaron un ansioso tormento,
que terminaron en dulces sueños,
que se llenaron de vida, apenas nacidas, partieron de este mundo:
¡todas las almas descansen en paz! 
Almas de muchachas llenas de amor, de incontables lágrimas,
a las que un falso amigo abandonó, y que el ciego mundo rechazó:
todas, las que de aquí partieron, ¡todas las almas descansen en paz!
Y a las que nunca al sol rieron, bajo la luna sobre espinas velan,
para una vez en la límpida luz celestial verle el rostro a Dios:
Todas, las que de aquí partieron, ¡todas las almas descansen en paz!

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